miércoles, 14 de abril de 2010

Éramos pocos y parió la abuela.

CAPITULO 5


La conversación con mi hermana fue agotadora, consiguió que olvidase el insomnio por una noche y durmiese como un tronco, con decir que caí rendida en el sofá. Lo cierto es que el sueño acumulado paso factura porque me desperté a eso de las seis de la tarde y con un dolor de cabeza digno de la mejor de las resacas.
Busque a Yaiza por la casa, necesitaba aclarar unas cuantas cosas y comprobar que todo lo sucedido no fuese una malvada broma gastada por mi subconsciente mientras dormía, pero la prueba irrefutable de que no era ese el caso estaba sobre de la mesa del salón, una nota con una carita sonriente en la esquina superior que decía: “Hermanita salí un rato pour lo que toi ya sabes, te cojo el coche prestado, baisers”.
¡Esto es el colmo! Primero me suelta la bomba informativa y luego se escapa con mi coche sin ni siquiera pedírmelo prestado, que se le va a hacer, tengo una hermana con todas las consecuencias que ello conlleva y en mi caso con muchos extras. Será mejor que me vaya preparando para el encuentro con Lye, mi intuición me dice que va a ser de lo más interesante. Optaré por un buen baño con música relajante, no se me ocurre mejor manera para quedar como nueva. Cojo el reproductor de música, un CD con la recopilación de mis compositores clásicos favoritos: Dietrich Buxtehude, que al igual que le sucedió a Sebastián Bach al escucharlo, me asombró y conquistó con su obra “Jubilate Domino”, por cierto sabíais que Bach compuso expresamente para curar el insomnio a un noble, “Las Variaciones de Golberg” Es una obra para teclado que consta de un tema y 30 variaciones basadas en la secuencia de armonías en lugar de en la melodía, si podéis escuchadla, es sublime, Vivaldi con su obra más conocida “Las cuatro estaciones”, luego ya paso a composiciones hechas en el siglo de las luces también llamado Clasicismo: Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. En mi opinión, las mejores composiciones se hicieron en esta época, ¿Quién no ha escuchado alguna vez la sinfonía nº 9 de Beethoven? Y pensar que cuando la compuso estaba completamente sordo... para terminar algún compositor del siglo XIX que me llamó la atención, Giuseppe Verdi y Wagner compositores de las mejores óperas de la historia de la música, Felix Mendelssohn por ser el creador de la “Marcha Nupcial” y por haber rescatado del olvido la música de Johann Sebastian Bach (si no estuviera muerto le escribiría una carta de agradecimiento), para terminar dejo a mi favorito, Frédéric Chopin, cuando escuche por primera vez un fragmento su composición “Los Nocturnos” se me encogió el alma, tanta tristeza y melancolía plasmadas en el sonido solitario de un piano (ahora que lo pienso, seguro que este caballero fue el culpable de que me enamorase del piano y, aunque no se tocarlo, cada vez que escucho uno se me pone la piel de gallina) pero dejemos a un lado el mundo de la música, es que empiezo a hablar sobre el tema y no hay quien me pare, sigamos con la historia principal.
Seleccionado el CD llevo el reproductor al cuarto de baño y abro el grifo para que se vaya llenando la bañera, se me ocurre encender unas velas aromáticas para dar un poco de ambiente y hacer un poco de espuma con sales de baño. Una vez terminado el proceso de preparación le doy al botón del play del reproductor, saco el móvil del bolsillo del pantalón par dejarlo sobre la tapa del inodoro, echo mis vestimentas a la cesta de la ropa sucia y me meto dentro del agua. Sumerjo la cabeza, me encanta la sensación que produce y el silencio que se consigue. Aguanto la respiración hasta lo que dan mis pulmones y luego salgo para tomar aire, inspiro profundamente apreciando el aroma a vainilla y lavanda de las velas encendidas... ¡esto es vida! Parecía que hacía un siglo que no tenía un momento de relax, pero como todo lo bueno no duró mucho, alguien me estaba llamando al móvil. Alargo la mano para alcanzarlo, en la pantalla aparece el nombre de mi hermana:

- Dime Yaiza.
- Bon soir hermanita. ¿No te habré despertado?
- No, me pillas dándome un baño
- Preparándote pour la diner con Lye
- Aja, ¿a que se debe la llamada?
- Solo te llamaba pour avisar.
- ¿avisar? ¿De qué?
- Oui, ¿leíste la nota del salón?
- Oui, digo si, al final voy a terminar hablando yo en francés.
- Jejeje, pues de que fui yo quien te cogió la voiture.
- Ya!! Pues puedes usar mi coche cuando quieras pero por favor pídemelo antes.
- Excuse moi, pero parecías tener un sueño tan agradable que ne quise despertarte. Además hoy ne lo vas a necesitar.
- Hoy no pero otro día quizás, vamos a tener que ir pensando en adquirir otro medio de transporte.
- Je me encargo. Ya le eche el ojo a uno.
- Recuerda que robar sigue siendo delito en este país.
- Ne tenía pensado robarlo sympathique, además sería el delito de mineur importancia de los que estoy cometiendo últimamente.
- Parece mentira que vaya a decir esto pero tienes razón, ahora mismo si robases un coche ese sería el menor de tus problemas.
- También llamaba pour decirte que me van a devolver un paquete los de la compañía aérea y debe estar a llegar el mensajero.
- Un problema con la facturación, ¡que típico! Y ¿a que hora quedo de pasar?
- Tendría que haber llegado hace quince minutos précis.
- Pues aún no llego...
- Pouvez que estuviese a dormir.
- Incorrecto.
- ¿pour que?
- Pues es que me parece que acaba de llegar porque hay alguien llamando al timbre.
- ¿et a que esperas pour abrir?
- Digo yo que será mejor que me ponga una toalla por encima, porque lo de darle como propina un strip tease al mensajero sería un buen argumento para comenzar una película X pero no me convence para la vida real.
- Pregúntaselo, igual te sorprende et rechaza el dinero.
- Jejeje, es que me parto contigo, dame un par de minutos para atender al muchacho.

Abro la puerta, efectivamente me encuentro con un chico que trae una maleta y un caja con un lazo.

- Traigo un paquete para señorita Yaiza.
- (mi mente piensa en verde durante un segundo y se me escapa una breve sonrisa) No está pero yo soy su hermana si quiere me puede dejar a mi las cosas.
- Perfecto, pues ponga su nombre y DNI sobre la línea de puntos, ahora écheme una firmita aquí por favor.
- Listo.

Entonces se escucha por el teléfono a Yaiza diciendo: “¿Qué ya le hiciste el strip tease como propina?” Miro para el móvil con ganas de matar a mi hermana y luego miro al repartidor que estaba sonriendo de manera picaresca: “Por mi encantado, vamos que yo...” Cojo la maleta y la caja rápidamente antes de que el muchacho termine la oración, le digo gracias, adiós y cierro la puerta.

- Yaiza, yo te mato, además creo que lo voy a hacer lentamente para disfrutarlo más.
- Jajaja, no se había marchado quand dije lo del strip tease.
- ¡Pues no!
- Ma premier “Yaizada”* de vuelta en España.
- ¿Por qué me da que tampoco será la última?
- Bon, tienes el paquete del lazo.
- Si.
- Ábrelo, est un présent para toi.
- ¿Un regalo? ¡¿Para mí?!
- Oui.
- ¡¡Vaya!! (al abrir la caja me encontré con un par de botas altas de cuero negro con cordones que se zigzagueaban por toda la parte delantera e incluso un par de tiras cruzadas que cerraban con hebilla) Son preciosas aunque ya sabes que a mi los tacones no me van mucho.
- Pero si son seulement dix centimètres.
- !Diez centímetros! En si mismo no es mucho pero ahora súmale un metro setenta y dos que es mi altura, con eso puesto voy a medir más que muchos tíos que conozco.
- ¿Et cual est el problème? Así lo miras todo sin obstáculos, ideal para tu profesión.
- Jajajaja, ahora en serio, no tenías porque molestarte pero gracias, las estrenaré un día de estos.
- ¡¿Cómo que un día de estos?! Mañana te las quiero voir puestas.
- Bueno te dejo que voy a vestirme, dentro de poco tengo a Lye en la puerta.
- Très bien. Cambia de tema pero no te librarás de estrenar mi regalo.
- Si, vale. Adiós y ten cuidado.
- Au revoir.

Cuelgo el teléfono, lo pongo sobre la caja de las botas y los levanto con una mano, con la otra agarro la maleta y me lo llevo todo para la habitación. Abro la puerta con el codo, entonces me encuentro frente a frente con Agatha (ya no me acordaba que estaba allí), un segundo de cruce de miradas y grito “!Agatha no, quieta!” pero no me hace caso y se dirige corriendo hacia mi con su lengua babosa colgando, se pisa las orejas y se tropieza, yo en el intento de huir de ella me resbalo con la alfombra, las botas y el móvil salen despedidos mientras me caigo de espaldas al suelo, entonces se me sube encima y comienza a lamerme la cara, “!!Agatha, puaj, quieta, baja de ahí!! Joer que estaba recién bañada y ahora voy a ir oliendo a perra”. Me saco a Agatha de encima como puedo y me levanto diciendo unas cuantas palabras mal sonantes por culpa del dolor del leñazo. Esto si que es empezar el día con el pie izquierdo, ah que daño, miro a Agatha con cara de asesina y ella sale corriendo de la habitación. Me pongo a buscar las partes del móvil que debido al golpe se había desmontado, la batería por un lado y la tapa por otro, menos mal que el teléfono salió resistente porque después de montarlo seguía funcionando. Con el móvil de nuevo operativo ya podía vestirme tranquilamente, cojo la ropa del armario, la llevo para el cuarto de baño para darme un agua antes de ponérmela. En cinco minutos ya estaba lista, libre de babas y vestida, de todas maneras opté por echarme un poco de perfume, es que me daba la sensación de que seguía oliendo a chucho.
Voy al salón y me pongo a ver la tele para hacer tiempo hasta que llegue Lye, me siento en el sofá y Agatha viene corriendo a mi lado, me ladra un par de veces y se marcha de nuevo, de allí a un rato vuelve, me ladra otra vez y me tira del pantalón, “¿Qué quieres?”, me ladra de nuevo, entonces la sigo y descubro que lo que quiere es salir del piso. Me doy cuenta de que el animalillo no hizo sus necesidades desde que llegó “¿Quieres salir para hacer tus cosas verdad? Espera que voy a coger una bolsa, ¡¿Pero que hago yo hablándole a un perro como si pudiera entenderme?!”, ya con la bolsa en mi poder, abro la puerta del piso y bajo las escaleras intentando seguirle el ritmo a Agatha, nada más pisar la calle observo como la perra olfatea por todos lados y en una esquina confirma que mi teoría era correcta. Ahora toca recoger los excrementos, es un gesto que no cuesta mucho, además luego todos agradecemos encontrar las aceras libres de minas antipersona, abro la bolsa y usándola como guante cojo la caca, entonces escucho una voz a mis espaldas que me resulta familiar:

- Parece que te pillo con las manos en la masa.
- Jajaja, pues tiene gracia y todo. Hola Lye ¿Cómo estas?
- Ni fu ni fa.
- Vaya, eso no suena muy bien. Espera que tire la bolsa en el contenedor, subimos al piso a llevar a Agatha y me cuentas.
- ¿Agatha?
- Si es esa perra.
- ¿Y desde cuando tienes perra? Que yo recuerde no es que te gustasen precisamente.
- No es mía, tampoco me disgustan, solo digo que para tener un animalillo encerrado en un piso no lo tengo.
- Eso si.
- ¡Agatha, vamos! (nada más decírselo ya estaba subiendo por las escaleras)
- Por lo menos es obediente.
- Si, la verdad es que me ha sorprendido, parece mentira que esté tan bien educada y sea tan obediente con lo cabra loca que es su dueña.
- ¿Quién es la dueña?
- Mi hermana.
- ¡¿Yaiza?! ¿te la ha enviado desde Francia?
- Más bien se ha venido con ella.
- ¡¿Qué tu hermana está aquí?!
- Y viviendo conmigo.
- ¡Menuda sorpresa!
- Ya te dije que tenía novedades que contarte.
- Y que lo digas, además son de las buenas.
- Pues hay más, ¡Agatha, venga, entra en el piso!
- Todavía más.
- Si, pero tenemos tiempo para ponernos al día, espera aquí un segundo que voy a meter a la perra en la habitación. Voy a llevar de paso un poco de agua y dejarle algo para comer.
- Todavía no me puedo creer que tu hermana se haya venido desde Francia, si hacía un montón de tiempo que no os veíais.
- Aja, ya he dejado a la perra en su sitio y con víveres. Pues si, se ha plantado aquí y sin avisar de que venía.
- Pues después de decirme esto se me va a hacer más difícil pedirte el favor.
- ¿Qué favor?
- Mejor te lo cuento mientras cenamos, se está haciendo tarde y yo se por experiencia propia lo que fastidia que lleguen unos clientes a última hora para cenar.
- Vale, pues vamos al sitio de siempre, ¿Te parece bien?
- Me parece perfecto.

En lo que dura el viaje en coche os voy poniendo en antecedentes sobre Lye. Empezaré diciendo que también forma parte de mi familia, es tres años mayor que yo y tiene su propio restaurante en el que hace tanto las funciones de jefa de sala como se pone un delantal y prepara uno de sus platos estrella. Lo cierto es que se lo ha currado mucho para llegar hasta donde está por lo que sus empleados le tienen una especial admiración y respeto, aún cuando se estresa un poco y empieza a pegar berridos porque las cosas no le salen como ella quiere. Vive con un “amigo” en un piso cerca del restaurante, la verdad es que más que un piso parece una casa de lo grande que es, creo que no exageraría al decir que tiene tres veces el tamaño del mío. Solemos quedar una vez al mes para ponernos al día y compartir nuestros problemas o preocupaciones pero esta vez, por motivos diversos, hacía más tiempo que no nos veíamos.

- ¡Ya llegamos!
- Genial porque me estoy muriendo de hambre.
- ¿Es que no has almorzado nada?
- No, dejémoslo en que he dormido hasta tarde.
- ¿Problemas con el sueño otra vez?
- Efectivamente, ya sabes que soy muy especial para dormir.
- Bueno, ¿En que mesa nos sentamos? ¿la de la esquina?
- A ver si no está reservada, como es la que tiene sofás para sentarse...
- (entonces nos atiende una camarera) ¿Una mesa para dos?
- Si (decimos Lye y yo a la vez)
- ¿Dentro o fuera? (el restaurante está dentro de un centro comercial y tiene terraza)
- ¿Podría ser la mesa de los sofás? (le pregunto amablemente)
- Claro, adelante.
- Oye Lye.
- Dime
- Que no te he preguntado, ¿pedimos lo de siempre verdad?
- Claro, para que vamos a cambiar si está buenísimo.
- Por lo que veo ya saben lo que van a pedir, ¿le tomo nota?
- Si (le pido el menú de siempre y continúo la conversación con Lye) Pues tu dirás para que querías hablar conmigo.
- Veo que sigues teniendo la costumbre de ir al grano Laura.
- La vida son dos días y ya vamos por el segundo, por lo que no me gusta perder el tiempo dando rodeos.
- Pues me ha surgido un problema y necesito un lugar en el que pasar un tiempo.
- Y pensaste en mí.
- Si, pero ahora que se que has tenido que acoger a tu hermana en casa me da más reparo pedirte el favor.
- Supongo que el problema es con el chico con el que vivías ¿me equivoco?
- Chicas aquí tenéis las bebidas, la comida saldrá enseguida.
- Gracias.
- Pues si, el problema es con el compañero de piso por eso me voy.
- ¿Has considerado la posibilidad de volver con tus padres?
- Si pero no me agrada mucho, no me mal interpretes que yo los quiero un montón y se que me van a acoger con los brazos abiertos pero tener que volver a vivir con mis padres, ¡a mis años! Y después de todo lo que he luchado para ser independiente...
- Entiendo, no es plato de buen gusto para nadie.
- Por eso estoy buscando otras posibilidades.
- Aquí tenéis la comida. ¡Buen provecho!
- Gracias.
- Gracias.
- Lo que te decía, estoy buscando otras posibilidades y pensé que como tú vivías sola podrías hacerme un hueco...
- Es que ahora con mi hermana y teniendo en cuenta que solo tengo una cama de matrimonio...
- Lo se, lo se, no te preocupes, seguro que encuentro algo (pone ojitos y cara triste)
- Bueno, (parece mentira que me vaya a dejar convecer por una cara triste con ojitos) podemos adaptar la habitación multiusos.
- ¡¿En serio?! Pero si ahí tienes tus maquinas para hacer ejercicio, la mesa de dibujo y todos tus aparatos de investigación.
- Los podemos meter en el mini cuarto que utiliza como trastero.
- ¡¡¡Lo dices de vedad!!! Ya sabía yo que podía contar contigo, si es que eres un encanto, lo de tía dura, fría e indiferente no es más que una mera fachada.
- Vale, vale, no grites tanto que se está enterando todo el restaurante y yo tengo una reputación que mantener, por cierto, seguimos teniendo el problema de los muebles, como no duermas en el suelo.
- No te preocupes, hacemos mudanza.
- ¿Mudanza?
- Claro, yo compre el mobiliario completo de una de las habitaciones así que pillamos una furgoneta y lo llevamos todo para tu casa.
- Es una solución, ¿Cuándo tienes pensado mudarte?
- ¿Qué tal hoy?
- ¡¿Hoy?!
- Si, alguien me dijo que la vida son dos días y ya vamos por el segundo por lo que cuanto antes lo haga mejor ¿verdad?
- Si señor, me has marcado un gol por toda la escuadra, Lye 1, Laura 0.
- Jejeje, aprendo rápido.
- ¿Sabes que te digo?
- ¿Qué?
- Que me parece bien que hagamos ahora la mudanza, total no tengo nada mejor que hacer.
- Yo tampoco.
- Pues déjame llamar a Carso que creo que su padre tiene una furgoneta grande a ver si nos la puede prestar. (Saco el móvil, voy a la agenda y le doy a la tecla de llamada en el nombre de Carso)

- Hola guapísima.
- Hola, ¿te pillo en mal momento, no estarás cenando?
- No, ya terminé, estaba viendo la tele antes de ir a acostarme.
- Pues yo te voy a dar trabajo.
- Dispara, ¿en que puedo ayudarte?
- Tengo que hacer una mudanza y me acordé de que tu padre tenía una furgoneta grande, ¿me preguntaba si nos la podía prestar?
- No hará falta pedírsela porque la tengo yo.
- ¡Genial!
- ¿Para cuando la necesitas?
- Para dentro de un rato, estoy cenando con Lye, en cuanto terminemos nos pasamos por tu casa, ¿te parece bien?
- Si, además os puedo echar una mano, seguro que necesitáis un hombre atlético y fuerte para mover las cajas con más peso.
- ¿Conoces alguno? Pues dile que se venga.
- Jajá, sabes perfectamente que me refería a mi mismo.
- Si pero era por tomarte un poco el pelo. Bueno pues quedamos así, que se me enfría la cena, cuando terminemos nos pasamos por tu casa.
- OK, os espero.
- Nos vemos luego.
- Adiós.
- Hasta luego. (cuelgo el teléfono, esbozo un sonrisa y continuo la conversación con Lye)

- Parece que ya tenemos medio de transporte y dos manos más para trabajar.
- Eso es genial.
- Pues terminemos de cenar para ponernos manos a la obra
- Estoy de acuerdo, y mientras me puedes contar que tal con tu hermana como compañera de piso.
- Pues la verdad es que pensé que sería peor pero tampoco es que llevemos mucho tiempo conviviendo.
- Pero fijo que ya hizo alguna de las suyas.
- Esta tarde me hizo pasar un poco de vergüenza con un mensajero.
- ¡Cuéntamelo todo!
- Pues me estaba dando un baño mientras hablaba por teléfono con mi hermana que me decía que estaba a punto de llegar un mensajero y fue dicho y hecho, entonces me dice Yaiza “a que esperas” y yo le digo que sería mejor que me vistiese porque pagarle con un strip tease no me parecía correcto, pues va la muy oportuna y antes de que el mensajero se marche me suelta “que ya le pagaste con el strip tease”, el chico lo escucho todo, puso una mirada un tanto pervertida e intento soltar alguna pillería pero no le di tiempo.
- Jajajaja. Que bueno, creo que me va a encantar vivir con vosotras.
- Por lo menos no vas a tener tiempo para aburrirte.
- De eso no me cabe duda.

Continuamos conversando durante la cena, pedimos postre y café, pagamos la cuenta y nos pudimos de camino a la casa de Carso sin perder ni un segundo. Nada más aparcar el coche ya teníamos a Carso esperando por nosotras en la acera:

- Carso: Hola guapísimas ¿No me vais a dar dos besos?
- Nit: Tu siempre igual, a ver, marchando dos besos para que podamos seguir con los asuntos importantes.
- Carso: Ahora si. Tengo la furgoneta aparcada aquí al lado, ¿empezamos con la mudanza?
- Nit: Por mi perfecto, ¿tu que dices Lye?
- Lye: Ya estamos tardando.
- Nit: ¡pues manos a la obra!
- Carso: Ir vosotras delante con el coche y yo os sigo con la furgoneta.
- Lye: Ok. Próximo punto de encuentro mi casa.


Nos subimos cada uno en su respectivo medio de transporte y nos pusimos de camino a casa de Lye, cuando llegamos eran las dos y media de la madrugada, no es que fuera una hora muy adecuada para hacer una mudanza pero la ventaja es que no teníamos el inconveniente del tráfico.
Como todos sabemos que las mudanzas son una autentica lata yo voy a resumirla un poco para no aburriros con los detalles. Bajamos las herramientas necesarias de la furgoneta y las subimos a la habitación para comenzar a desmontar el mobiliario, empezamos por el armario, primero quitamos la ropa la doblamos, la metimos en cajas y directas al maletero del coche de Lye, luego a desmontarlo para que entrase en la furgoneta, luego continuamos con las camas y finalmente con una cómoda y un par de mesillas de noche. Lo cargamos todo de manera organizada en la furgoneta para tener que hacer un solo viaje y nos fuimos para el piso.
Una vez que llegamos tuvimos que ponernos a vaciar la habitación en la que íbamos a meter las cosas para que se instalase Lye, entre unas cosas y otras nos dieron las seis y cuarto de la madrugada, en ese instante recibí una llamada que hizo que la noche se pusiese todavía más interesante:

- Dime Yaiza.
- Hermanita creo que estoy metida en un lío.
- Aún te das cuenta ahora.
- Esta vez est distinto, me han seguido unos hommes armados... (se escucha un ruido)
- ¿Eso que se oyen son disparos?
- ¡OH Dios mío!, se acaban de cargar al segurata del edificio. Necesito ayuda et rapide, estos tíos ne andan con tonterías.
- Vale enseguida voy, ¿Dónde estas?
- Je ne se pas.
- No te preocupes, pon el móvil en silencio y espera mi llamada, voy a contactar con Garfiel, él podrá localizar la señal de tu teléfono, además necesito que me preste unos gadget, ¡joder esos tíos van armados!
- Très bien pero date prisa.
- Aguanta un poco.
- Merci por todo hermanita.
- Ya me compensarás cuando te saque de ahí. Hasta ahora.
- Adiós.

Cuelgo el teléfono y marco rápidamente el número de Garfiel, el teléfono da señal pero no me lo coge, lo vuelvo a intentar otra vez, ¡vamos, vamos Garfiel coge el maldito móvil!:

- Nit, estas no son horas de llamar, estaba durmiendo.
- Lo se, perdona pero es que tenemos un código rojo.
- ¿código rojo?
- Mi hermana esta atrapada en un edificio y la persiguen un grupo de hombres armados.
- Entendido.
- !Ten listo el material! En cinco minutos estoy en tu casa.
- Perfecto, además tengo unos gadget nuevos que me encantará probar. Te espero. Chao
- Hasta ahora. ¡Lye!
- Dime.
- ¡Necesito que me prestes el coche!
- Claro toma las llaves.
- Chicos os dejo solos con la mudanza.
- No te preocupes nos las apañaremos.

Abro la puerta del piso y salgo como alma que lleva el diablo, al bajar las escaleras me tropiezo con un chico, la preocupación hace que me olvide de pedirle disculpas.

¡Aguanta Yaiza enseguida estoy contigo!







CONTINUARÁ...




* “Yaizada”: Termino empleado para cuando mi hermana hace una oportuna metedura de pata o alguna situación cómica. En la vida real también lo empleamos solo que en vez de Yaiza usamos su nombre verdadero.